
Queridos compatriotas, el temita de este nuevo plan de transporte es muy complejo de analizar, por lo que uno debiera tener una cuota importante de criterio para abordar las distintas aristas que implica un cambio tan macro en una metropolis como Santiago de Chile.
Creo que lo primero que hay que tener en consideración es que el sistema de transporte que teniamos antes, debía ser reformado, pero a lo grande. Estabamos saturados de ese gremio de mafiosos que tenían el monopolio de las micros, con máquinas amarillas inmundas, con motores oxidados, ruidos ensordecedores, con micreros ordinarios, impersonales, que le daban boleto solo a los que no eran escolares, que hacían carreras entre ellos, que mantenían las puertas abiertas durante los recorridos, que tenían accidentes importantes por lo menos 2 ó 3 veces al mes. A esos mismos micreros más encima les pedíamos que además de manejar (que ya lo hacían de manera deficiente) se preocuparan de recibir el dinero y de entregar los boletos.
La cosa ahora es diferente. El gobierno ha invertido millones y millones de dólares en la implementación de este nuevo plan de transporte que ha tenido éxito en Colombia, España, Brasil, etc....... ¿Por qué no habría de resultar en Chile?. Paulatinamente se han ido renovando las micros roñosas por nuevos buses amplios, con medidas de seguridad, mucho más limpios, con operadores que saludan al público y que sólo deben ocuparse de conducir bien.
Este plan integra a su vez al metro, lo cual es propio de cualquier pais que se digne de aspirar al desarrollo. La integración evidentemente conlleva una rebaja de atrifa al hacer trasbordos. Se ha dividido a la ciudad en sectores, incluso cada sector tiene su color para q no se produzcan confusiones. En fin .... hay una serie de modificaciones que vienen a revolucionar el transporte nacional, con arreglos en las calles (que si bien no estan todas listas aun igual implican un mayor nivel de confort), paraderos nuevos, mas grandes y menos peligrosos.
Pero bueno, este cambio tan profundo también tiene un lado B. Ese lado es la percepción popular. Este es un país en donde la gente tiene cierto rechazo a los cambios; no le gusta que le cambien al conductor de las noticias que veia desde hace 20 años, no le convence la idea de que la presidencia este ocupada por una mujer, no le gusta que haya servicentros con autoservicio, no les gusta que se construya tanto edificio en altura, no les gusta que haya cumbia en las fondas, etc.... En Chile la gente tiene poca tolerancia al desarrollo, aunque suene increible. Pero como todas las reformas profundas, requieren de tiempo, y la gente tiende a ser muy cortoplaziste en cuanto a resultados. Pero por sobre todas las cosas, quieren que toda la información les llegue a sus casas, con el afán de hacer el mínimo esfuerzo, porque el gobierno debería ir a su casa a pagarle las deudas, darle valores a los hijos y ahora debe ir a su casa a decirle que micro tiene q tomar para llegar a su trabajo.
Ya estoy viendo las noticias de MEGA el dia 10 de Febrero en la noche, mostrando a toda la gente alegand, quejandose, confundida y aprovechandose de esa circunstancia para que cunda el pánico y darle un golpe bajo al gobierno.
Hay que tener tolerancia a los cambios, y hacerse partícipe de ellos. No crean todo lo que ven.
Transantiago informa .....